ADMINISTRACIÓN CIENTÍFICA
BENEFICIOS
Y LIMITACIONES DE LA ADMINISTRACIÓN CIENTÍFICA
La
Administración es la disciplina científica que estudia a las organizaciones,
intentando descubrir cómo nacen, cómo evolucionan, cuáles son sus objetivos, de
qué manera pueden optimizar su gestión, y cuál es su función en la sociedad. La
obra Principios de la Administración Científica es reconocida como pionera en
el campo de la Administración, y su autor, Frederick Winslow Taylor, es
calificado como el padre de la disciplina. La obra principal de Taylor (Barba
Álvarez, 2010) se desarrolla al inicio del siglo XX, en medio de una
época marcada por la búsqueda de la eficiencia, la racionalidad, la organización
del trabajo, la productividad y la ganancia como premisas básicas de las
nacientes plantas industriales herederas de los talleres fabriles del siglo
XIX.
Taylor
propone un estudio sistemático sobre las mejores condiciones posibles para el
trabajo y el aumento de la productividad en los obreros, combatiendo una serie
de problemas que incluyen el mal aprovechamiento de la fuerza de trabajo humana
y de las máquinas, la lentitud de los obreros por condiciones tales como la
pereza y la simulación en el trabajo, así como la necesidad de armonizar las
relaciones entre patrones y trabajadores, problemas que señala como derivados
del uso de métodos empíricos. La condición científica de su tarea se encuentra
sustentada en la idea de que era necesario recopilar los métodos de trabajo
tradicionales empleados por los obreros, clasificarlos, tabularlos y deducir a
partir de ellos reglas, leyes y fórmulas que guiarán en lo sucesivo a los
obreros en su tarea diaria.
Los
resultados de sus estudios se presentan en forma de principios de
administración que orientan el trabajo y donde la dirección asume otras
obligaciones, estos se agrupan en cuatro categorías:
Primero:
Desarrolla, para cada elemento del trabajo del obrero, una ciencia que remplaza
los antiguos métodos empíricos.
Segundo:
Selecciona científicamente y luego instruye, enseña y forma al obrero, mientras
que en el pasado éste elegía su oficio y se instruía a sí mismo de la mejor
manera, de acuerdo con sus propias posibilidades.
Tercero:
Coopera cordialmente con los obreros para que todo el trabajo sea hecho de
acuerdo con los principios científicos que se aplican.
Cuarto:
Distribuye equitativamente el trabajo y la responsabilidad entre la
administración y los obreros. (Taylor,1911)
Los
sistemas anteriores de administración establecían que cada obrero tenía la
responsabilidad de efectuar su tarea de acuerdo con su criterio, con
relativamente poca ayuda y asesoramiento de la dirección. Para demostrar los
efectos de los cuatro principios Taylor desarrollo distintos casos prácticos
que demostraron que pueden aplicarse a toda clase de trabajos, de los más
elementales a los más complicados, y que los resultados obtenidos son mayores
que los que se pueden obtener a través de la administración de iniciativa e
incentivo.
En la actualidad el ojo electrónico (PELTZ, 2008) se ha impuesto en numerosas empresas que establecen en su interior un sistema de trabajo basado en sistemas informáticos, que centralizan la planificación, coordinación y control de sus procesos. Las nuevas tecnologías de la información y comunicación permiten un control más intensivo y extensivo, y, por lo tanto, en la organización contemporánea la presencia física del supervisor ya no es necesaria dado que una computadora basta para garantizar un control seguro de las actividades, en tanto que los actuales circuitos de comunicación electrónica superan los límites de los antiguos métodos donde las paredes, persianas y otros dispositivos arquitectónicos constituían un obstáculo.
Beneficios de la administración científica:
- Genera mayor especialización en el trabajo. Los empleados en los niveles jerárquicos intermedios por su capacidad deben orientarse al desarrollo de procedimientos que contribuyan al conocimiento y crecimiento de la eficiencia en las operaciones de trabajo.
- Alcanza una mayor eficiencia de cada individuo. La organización se estructura a partir de las diversas funciones productivas llevadas a cabo dentro de la organización.
- Ayudar a disminuir las presiones que solían recaer en un solo trabajador, al designar un jefe por área.
- Promover el desarrollo personal a través del estímulo
económico como incentivo.
Limitaciones de la administración
científica:
- Se viola el principio de la unidad de mando, lo que origina confusión y conflictos.
- El sector obrero, o trabajador de los niveles más bajos es poco considerado en cuanto a su capacidad de pensamiento, se ve como un elemento que recibe órdenes y debe ejecutarlas.
- La comunicación es descendente y se lleva a cabo mediante órdenes, no hay posibilidad de comunicación ascendente, ya que, el empleado por dilucidación no tiene capacidad técnica y conocimiento para emitir opinión.
- La participación es nula, los teóricos de dicha escuela enfatizan en la individualidad como mecanismo que mejor permite la eficiencia organizacional.
Podemos concluir diciendo que la teoría
de Taylor significo un gran avance en la administración de las empresas llevándolas
a un gran progreso, ya que como bien planteo este autor, se
necesita buscar nuevos métodos en el trabajo para conseguir mejores objetivos y
logros en la producción y que hay que tener una buena organización en el
trabajo y al mismo tiempo debe haber varias escalas de trabajadores, que cada
quien realice sus tareas que le son asignadas para tener un gran rendimiento, también
es importante resaltar el hecho de que
los obreros tengan una gran preparación y ayuda, es decir que cada obrero sea
elegido para ocupar el puesto en el que realmente este mejor preparado y pueda
rendir mejor.
BIBLIOGRAFÍA:
BARBA ALVAREZ ANTONIO, Frederick Wilson
Taylor y la administración científica: contexto, realidad y mitos (2010)
Revista Gestión y estrategia nº 38.
PELTZ, Mariano Guillermo La tecnología comunicativa en la empresa (2008). Universidad de Buenos Aires. Tesina. Internet.
TAYLOR, F. W. Principios de la
Administración Científica (1911). Editorial Ateneo: Buenos Aires, 1973.
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